Domingo, 6 Diciembre 2009, 19:46
En la era de los teléfonos con 3G, WiFi, pantallas táctiles, catribandas, cámaras de no secuantos mil megapixels y el lleva internet, tu casa, tu oficina y a tu vecino en el móvil yo me he decidido por dar un paso atrás en la tecnologÃa y comprarme “mi linternaâ€. Mi linterna es el nuevo modelo básico que ha sacado Nokia, el 1661 el cual me ha sorprendido gratamente.
El aparatito en cuestión me recuerda, eso sà en color, a mi primero teléfono un Nokia y es que en sus menús aparecen exactamente las mismas opciones que antiguamente, algo más refinadas con alguna cosa a mayores pero básicamente continúa siendo lo mismo y desempeñando la función de teléfono a la perfección. Además de estas caracterÃsticas cabe destacar la radio y como no su linterna! Que debe ser lo más curioso de este teléfono, o al menos lo que a mà me llamo más la atención.
A cuestión en realidad no es el móvil, hasta hace unos años yo era partidario de móviles de última generación que permitieran hacer auténticas virguerÃas aunque implicarán comprometerse con una u otra compañÃa, sin embargo desde la llegada de los operadores móviles virtuales y lo que parece una tendencia más que clara de los operadores tradicionales a seguir polÃticas de captación de nuevos clientes pero no de fidelización parece que las ofertas más interesantes para los próximos años serán aquellas que no impliquen permanencia de ningún tipo al menos para mÃ.
Me refiero a esto de que no se valora nada la fidelidad de los clientes, a diferencia de en otros sectores, y salta a la vista tanto por ser el sector con más denuncias de consumidores como por anécdotas que seguramente a todos nosotros nos habrán sucedido, la mÃa sin ir más lejos hace unas semanas, me colgaban el teléfono en una compañÃa de telefonÃa móvil porque tenÃa problemas para mantener una llamada más de 10 minutos y tras comprobarlo todo según ellos debÃa de ser un fallo que yo me inventaba u obra del EspÃritu Santo.
En fin. Que vivan las nuevas alternativas, sin permanencia y que vivan de clientes satisfechos no de contratos de permanencia que te obligan a que luego los operadores al final hagan lo que les dé la gana.